COMUNIDAD DE JURISTAS AKUBADAURA
Nepono Carupia, una joven Emberá que venció la timidez para convertirse en tallerista, hoy llena de alegría a su comunidad enseñando que el valor de las mujeres no tiene límites ni fronteras.
En Akubadaura conversamos con Nepono Carupia Domicó, mujer Emberá Eyábida de 25 años. Aunque el conflicto la desplazó desde niña, su voz sigue arraigada a su natal resguardo de Chidima Tolo (Acandí, Chocó). Tras formarse con Akubadaura, y el apoyo de Fokus, en derechos humanos y comunicación, dejó la timidez y desde 2021 es tallerista liderando en su propia lengua. Descubrió su capacidad para guiar y hoy la llena de alegría ver cómo las jóvenes quieren aprender más y alzar la voz por sus derechos.
Comunidad de Juristas Akubadaura: ¿Cómo era tu confianza antes de este proceso y qué tanto conocías los temas de formación?
Nepono Carupia Domicó: A profundidad no, solo por encima que uno escuchaba de derechos, hasta ahí.
CJA: ¿Qué temas del proceso te impactaron más?
“Muchas creíamos que la
violencia física y psicológica
era normal, y ahora ya no.
Esas mujeres ya no se dejan
pegar, ya hablan”.
NCD: Derechos fundamentales. Soy feliz cuando nos invitan a participar en reuniones. Conocer los derechos, y más como mujeres indígenas, saber que tenemos los mismos derechos que los hombres a la igualdad de género. Algunas con las que hablamos decían que es que uno aprende es así, como en una escuela, como ir a un colegio todos los días y algo se le debe quedar en la mente y Akubadaura hizo eso.
CJA: Pensando en el territorio, ¿cuál ha sido el mayor beneficio de la formación y quiénes más se han beneficiado?
NCD: El beneficio es que las mujeres tengan la capacidad de brindar apoyo a hombres y a mujeres de igual manera, exigir sus derechos ante la institucionalidad y las autoridades indígenas de hecho; y las más beneficiadas, creo que las mujeres. Antes de venir me reuní con un grupo de mujeres y decían: “dígales allá que no nos dejen solas, que nos sigan acompañando, que sigan llevando talleres a las comunidades, a territorios para que más mujeres se capaciten y podamos luchar juntos por nuestro proceso, por nuestro territorio”. Continuar con los derechos humanos y territoriales es muy fundamental para nosotros.
Nepono Carupia dicta taller en Acandí, Chocó.
CJA: ¿Cómo impactó este proceso el trabajo de las autoridades indígenas?
NCD: Fue importante que las autoridades hayan participado durante este proceso, porque decimos que tanto hombre como mujer son complemento. Fue importante que estuvieran los hombres, porque no nos sirve que nos den capacitación a solo nosotras; si ellos van y escuchan todo lo que está pasando o conocen nuestro valor van a reconocernos a las mujeres dentro de la comunidad. Los que ejercen la justicia son los hombres y como ellos estuvieron presentes en todo este proceso eso fortaleció que debe haber una igualdad para impartir justicia. Yo he visto que, en la comunidad mía por ejemplo, hay más hombres que defienden a las mujeres, porque anteriormente eso ni se veía.
CJA: ¿Sientes que se logró abrir un camino para prevenir la violencia en el territorio?
NCD: Mucho. Muchas creíamos que la violencia física y psicológica era normal, y lo normalizamos, ahora ya no. Yo veo que ya esas mujeres no se dejan pegar, ya son las que hablan y exigen que se le respeten sus derechos, entonces han aportado muchísimo. Yo he visto que ahora los hombres cargan a sus niños, eso no se veía. Ahora son ellos los que andan con los bebés en brazos, y dicen “bueno es que es mi hijo y yo tengo todo el derecho de cargarlo, de cuidarlo también, de quedarme en la casa con él mientras que mi mujer está en una capacitación”.
CJA: ¿Cuándo comenzó a notarse este cambio en los hombres?
NCD: Yo digo que a partir de la llegada de ustedes. He hablado en las comunidades cuando hay reunión, allí uno dice, “esto está bien” o “esto está mal”, pues ya me siento en la capacidad de defender a una mujer; por ejemplo, cuando sufre de algún tipo de violencia, yo no me quedo callada. Justamente por eso tú sabes que no todos entienden esto o valoran a las mujeres y pues ha habido choques, pero como uno ya conoce estos temas uno habla sin pena.
CJA: ¿Qué se necesitaría para que una mujer de la comunidad llegue a ser gobernadora?
NCD: Creo que mostrar capacidades de poder hablar en público, enfrentarse a problemáticas de cualquier tipo de violencia, o que haya alguna inseguridad; además, todo lo del conflicto armado y que las mujeres, pues sepamos cómo defendernos.
CJA: ¿Qué estás estudiando y qué te motivó a hacerlo?
NCD: Educación infancia, es para saber cómo usar estrategias para todas estas cosas, saber cómo hacer que haya más mujeres que participen en procesos formativos en cuanto a derechos humanos, a la comunicación, a lo apropiado… es para eso.
CJA: Para cerrar, mirando hacia atrás, ¿qué marcó tu vida y qué significa este proceso a nivel personal?
NCD: Crecer personal y mentalmente. Ya no pienso igual que antes en cuanto a la importancia de las mujeres en las comunidades indígenas; tenemos valor, tenemos voz y voto para hablar en la comunidad sin pena de que nos digan que no está bien. Para mí ha sido importante porque tengo conocimientos nuevos y aprendí a compartirlos, reconozco mi liderazgo y enseño a otras compañeras desde lo que aprendí. Creo que hay empoderamiento por los referentes de mujeres indígenas que hay, y uno dice: “yo también creo que algún día llegaré a ese nivel”.






