CORPORACIÓN ENSAYOS PARA LA PROMOCIÓN DE LA CULTURA POLÍTICA
En el Cauca, la violencia y el conflicto armado continúan. Por ello es que las mujeres y personas LGBTI han decidido no esperar más a que la paz llegue desde las mesas de negociación que se gestan lejos de los territorios.
Desde hace cuatro años, Conspirando Por la Paz —una articulación de mujeres, personas LGBTI, firmantes del Acuerdo de Paz, indígenas, negras y campesinas— ha construido una hoja de ruta para frenar la guerra desde el diálogo y el cuidado colectivo.
Su objetivo es claro: la militarización de la vida no es la salida. “Ya conocimos la guerra, llegó la hora de conocer la paz”. Este decálogo recoge los aprendizajes de lideresas que han tendido puentes donde otros ven abismos, y han demostrado que la paz se teje con manos feministas y diversas.

Diálogo.
Conspirando envió cartas a los grupos armados exigiendo compromisos humanitarios inmediatos.

Palabra activa.
Marta Castro, de Conspirando, en el Espacio Regional Para la Paz del Cauca (ERPAZ).

Exigir gestos reales de paz,
como el fin del reclutamiento y la desmilitarización del territorio.

Alianzas que sanan.
Doris Tejada, de las Madres de Soacha, comparte saberes y memoria en Medellín.

Cuidado comunitario.
Diana Lomelín lidera proyectos de reconciliación a través de espacios seguros.

Formación para incidir.
Diana Granados dicta clases de historia del conflicto en Colombia.

Crear comisiones humanitarias de búsqueda.
Conspirando compartió junto a las “cuchas de Medellín”.

Transformar el espacio público con arte y memoria.
Durante el 8M-2025 se tejió un mural en Quilichao.

Ser visibles e insistir.
Minga por la paz en la Panamericana contra el atentado de Cajibío.

Pensar la protección de la vida desde una perspectiva de seguridad humana y feminista.



